lunes, 30 de mayo de 2011

Los derechos en debate de taringa


Uno de los hermanos que manejan el popular sitio expuso sus argumentos en una clase universitaria. La propuesta de despenalizar el hecho de compartir contenidos en Internet.

¿Cuántos de ustedes han subido o bajado material de Taringa!?” Unas 150 personas levantaron la mano; eran todas las presentes en el aula de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde comenzaba un debate sobre derechos de autor, penalización de prácticas informáticas, cultura libre y circulación de bienes culturales en Internet. “Todos los días infringimos la ley porque no está acorde con nuestro tiempo tecnológico”, evaluó la docente y especialista en Comunicación y Nuevas Tecnologías Beatriz Busaniche, titular de la cátedra organizadora del encuentro que contaba con la presencia estelarísima de Matías Botbol, dueño, junto con su hermano Hernán, del sitio web cuyo funcionamiento les valió ser procesados por la Justicia penal como “partícipes necesarios” del delito de violación de la propiedad intelectual. El caso, que fue reactivado por decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones, llevó también ante el auditorio al matemático Enrique Chaparro y a Glenn Postolski, director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, que avanzaría un poco más sobre el terreno al definir que “aquí se trata de uno de los desafíos clásicos y del futuro: cuáles derechos deben prevalecer”. En todo caso, advirtió, “el avance tecnológico no se detiene por la vía judicial”.

Se trataba de abordar el intento de criminalización de una práctica omnipresente, en ocasiones hasta desterritorializada (las webs que alojan un material pueden hallarse en países donde compartirlo esté permitido) y que apenas requiere alguien con ganas de compartir, alguien con curiosidad, alguien que disponga de un espacio donde contar que eso existe, y algún sitio donde alojarlo. Ese ingreso al ámbito académico de una actualidad judicial en progreso convirtió lo que era una clase de seminario en un foro de discusión con estudiantes y ajenos a la institución. Interés había: en el espacio que había previsto la Facultad para el debate no entraba un alfiler, y había quienes se amontonaban en la puerta para no perder detalle.

“Todos ustedes, que bajan o suben material a Taringa!, son partícipes necesarios: lo que hacen es infringir la Ley 11.723, en su artículo 72”, señaló Busaniche en referencia a la que consideró la Justicia para procesar a los hermanos Botbol. Ese artículo es el que establece que viola los derechos de propiedad intelectual “el que edite, venda o reproduzca por cualquier medio o instrumento, una obra inédita o publicada sin autorización de su autor o derechohabientes”, una aclaración que habilita a las editoriales y discográficas a reclamar por la circulación de los contenidos. “Pero la ley nada dice sobre el fin de lucro, sólo se refiere a la reproducción. Y ese es el delito que cometemos todos. Si ustedes vinieron a esta Facultad, no tengo ni que recordarles que estudiaron con fotocopias.”

Busaniche recordó que “hace 10 años” en distintos lugares del mundo las grandes empresas hacen lobby para “intentar tipificar” como delito este modo de compartir materiales en Internet, “la herramienta de cultura más revolucionaria que hayamos conocido”. “No han logrado que dejemos de copiar porque es una práctica socialmente aceptable. Nadie cree realmente que robar un auto es lo mismo que bajar una canción.” En este momento, en que “hay muchas despenalizaciones dando vueltas”, agregó, “ésta debería ser una más”. “Por eso estamos pensando en organizar una campaña para la despenalización de este modo de compartir contenidos. Si no, están en juego la libertad de expresión, Internet como la conocemos”.

“Es una cuestión rodeada por actores muy poderosos de la industria nacional e internacional. Sitios como Taringa! en diez años de práctica ponen en tensión un modelo de negocios de hace un siglo” protegido por una ley de 1933, evaluó Postolski, para quien el procesamiento de los hermanos Botbol tiene un objetivo más ejemplificador que estrictamente punitivo. “Se trata de industrias con tal poder de incidencia y de lobby que cada vez que vence un derecho, logran una prórroga y vuelve a extenderse el plazo de reserva, y otra vez.” “Todos sabemos lo que nos cuesta publicar un libro, producir un documental y que después es preciso pensar en cómo distribuirlo. Por eso, en este cambio, también hay que pensar en lograr condiciones que permitan a los autores y creadores tener una vida digna y poder seguir produciendo”, señaló, para destacar que el debate no pareciera involucrar tanto a los autores como a los intermediarios con poder de lobby y presión reguladora. Sobre eso mismo, poco después, el matemático Chaparro sería sintético a rabiar: “lo reproducible es inagotable, pero quien tiene la vaca atada es reacio a soltarla… Y nosotros aspiramos a que se desate”.

“La gente comparte información que le resulta interesante” y hay quienes la buscan. “Es en base a esas necesidades no satisfechas de otra forma como funciona Taringa! Y para nosotros, verlo cada día es una novedad”, dijo a su turno Botbol, el expositor tan esperado que nada interrumpió su momento. Co-responsable del sitio con alrededor de 6 millones de visitas diarias y, hasta el momento de la rejudicialización, unos 20 mil usuarios registrados por primera vez cada día, definió a la web de posteos e intercambios mediados como “un mundo con vida propia” en el que él y su hermano desarrollan “aplicaciones para que los usuarios puedan compartir”. “¿Por qué Taringa! no da de baja todos los links de descarga? Porque no en todos los casos es ilegal”, explicó, antes de recordar el caso del usuario uruguayo que compartió un corto amateur hecho por él mismo: la recomendación circuló con dinámica viral; tuvo millones de reproducciones. “Terminó siendo top post del mes. Al flaco le mandaron mails de estudios cinematográficos de Los Angeles; viajó. Terminó firmando un contrato por cuarenta millones de dólares para hacer una película que todavía ni siquiera tiene guión. Si no hubiera podido compartirlo, no pasaba.” Por eso, dijo, “es injusto pensar que compartir es violar derechos de un tercero. Hay otro lado que no nos cuentan los diarios con esta noticia de nuestro procesamiento”.

jueves, 19 de mayo de 2011

‘Resuelve’ tu vida laboral en Facebook



Las redes sociales son una plataforma atractiva para reclutar talento y consejos profesionales; la fórmula para sacarles provecho reúne dos ingredientes importantes: selectividad y privacidad.

En Facebook, nunca hay que publicar algo que no quisieras ver publicado en un periódico. (Foto: Reuters)

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Ivonne Vargas Hernández

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — ¿Cuáles son algunas de las frustraciones o los retos más grandes ligados a las redes sociales?

Si tu respuesta es: "no le entiendo a las páginas", "lo prohíben en la empresa" o "el Internet es lento", esas excusas ya no tienen cabida si el objetivo es diferenciarse como organización y tener contacto con los mejores talentos.

Los medios sociales "son un nuevo mundo que quizá nos asuste y dé dolores de cabeza. Incluso muchas empresas piensan que permitir a los empleados usarlos es una pérdida de tiempo". Eso es un mito, "la gente productiva siempre encontrará la forma de hacer bien el trabajo", comenta la consultora y training en social media, Gina Schreck.

En el ámbito de las redes sociales, es posible encontrar dos figuras: los ‘inmigrantes' y los ‘nativos' digitales. Los primeros (personas mayores de 35 años) debieron entender la tecnología para adaptarla a su quehacer cotidiano, mientras que los segundos (menores de 35) nacieron usando tecnología, explicó la especialista durante su participación en el Congreso Internacional de Recursos Humanos, realizado en la ciudad de México el pasado 7 y 8 de abril.

Cual sea el grupo al que se pertenezca, es importante "entrar en estos medios", los cuales lejos de ser una moda pasajera, son una herramienta importante para recursos humanos, detalla la especialista.

Las cifras confirman la importancia de las redes sociales. Por citar algunos ejemplos, si Facebook fuera un país, sería el tercero más grande en el mundo. En esa plataforma hay más de 600 millones de personas, de las cuales 200 millones radican en México. YouTube, por su parte, es el segundo sitio de videos más visto en el mundo, según datos del sitio www.socialnomics.com.

La también autora del libro Gettin' Geeky with Twitter comenta que una tendencia en el área de recursos humanos, que va en aumento, es 'googlear' al candidato para identificar dónde aparece y en qué imágenes está etiquetado. Por eso es vital "enseñar a los empleados a administrar su reputación en línea, pues ya no hay privacidad".

Gina Schreck asegura que encontrar una oferta de trabajo, reclutar al mejor talento, conservarlo y diferenciarse como firma, son metas que se pueden cumplir usando los medios sociales como ‘punta de lanza'. En opinión de la consultora, estas son algunas reglas para sacarles mayor provecho:

1. Sello propio. La organización debe crear una cuenta para su negocio, que se vuelva un 'folleto' sobre cómo contactarlos y tener un enlace con futuros candidatos. Eso requiere de nuevas habilidades y políticas, entre éstas, definir quién coloca los datos e imágenes en la página. Comunicación y Relaciones Públicas de la empresa se pueden encargar de esa tarea, al menos de inicio.

2. @fan. Twitter también puede ser un ‘aliado' valioso de los profesionistas. Aquí la clave es utilizar este medio para seguir a "gente inteligente", es decir, personas que pueden realizar una aportación a tu destreza laboral. Una recomendación es tener como contacto a los líderes de pensamiento de la industria donde te desempeñas, para ver de qué hablan, su experiencia en el medio y qué tendencias de mercado ubican.

En esta red puedes ser un 'twitt observador', y filtrar sólo lo que "te alimente de contenido", sin tener que contestar todos los comentarios.

3. Perfil profesional, renovado. Cuando alguien habla de atraer talento, se busca que esa persona "embone" en la cultura corporativa, plantea Schreck. Una manera de indagar si como candidato encaja, es pedir referencias entre ‘redes' de conocidos, y lo mismo puede hacer la empresa. LinkedIn, por ejemplo, es un recurso útil; aquí además de colocar tu perfil profesional, es posible unirse a grupos y pedir retroalimentación sobre compañías y temas laborales, cómo cuánto cobrar en el próximo trabajo.

- Entrenamiento las 24 horas. Otros medios, como el Podcast, se pueden "explorar" para enseñar a los empleados. La ventaja es que no hay que tener un estudio profesional: con una grabadora digital y una cámara es posible crear contenidos descargados por los colaboradores en su mp3. "Se puede generar contenidos para capacitar a los vendedores en cinco minutos", ejemplifica la consultora.

- Cambio de trabajo. "Si se busca un trabajo hay que empezar a bloggear, porque algunas compañías y clientes buscarán el nombre del candidato y querrán conocer algo de su trayectoria, muestras de su trabajo". Esta herramienta es de utilidad para compartir con los empleados información relevante, asegura la consultora.

Las redes sociales pueden servir para atraer a la gente adecuada. "Es una fuente buena para pensar si contratamos o no a cierta persona", indica la especialista. Eso, dice, no quiere decir que sustituye a los currículos o las entrevistas, pero son una plataforma de ayuda. Si buscas a la persona y lo que encuentras no es congruente con lo que expresa la persona, ahí hay un factor que considerar.

Las redes, añade, se pueden convertir en el equipo de personas a las qué recurrir para compartir dilemas. Aunque, claro, cuando "uno usa estos medios, la marca de la compañía está en juego", así que alguien del departamento de comunicación debe responsabilizarse sobre qué publicar, sugiere Schreck.

Otra clave para tener éxito con estos medios es aprender a establecer privacidad. "Nunca colocar cosas de las que te arrepientas, nada que quisieras ver publicado en un periódico. Se tiene que ser como investigador privado", aclara la training en redes sociales.

No se puede dejar de lado que hay 600 millones de personas en Facebook. Es importante pensar cómo embonar estas herramientas con la cultura de la compañía, subraya la experta.

viernes, 13 de mayo de 2011

De las redes sociales a los ensayos clínicos


05 MAY 11 | Comunidades virtuales


Las asociaciones de enfermos impulsan nuevos estudios en internet .La web 2.0 permite recabar datos pero también promocionar fraudes.


El Mundo, España

Ángel Díaz | Madrid

Las redes sociales, como cualquier otra tecnología, pueden traer beneficios o perjuicios, según el uso que se les dé. En el caso de las redes de pacientes, cada vez más activas en internet, pueden encontrarse ejemplos de ambas posibilidades.

Esta semana, la revista 'Nature Biotechnology' ha publicado un artículo que revisa el uso de litio, un tratamiento no regulado, por parte de pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o mal de Lou Gehring, la enfermedad que padece el cosmólogo Stephen Hawking. Aunque el trabajo ha concluido que el tratamiento no es útil, ha puesto también de manifiesto una nueva posibilidad de hacer ciencia a través de la llamada web social o web 2.0.

Por otra parte, y también esta misma semana, la revista 'Nature' -hermana mayor de la arriba citada- daba cuenta de una asombrosa polémica que está teniendo lugar en Canadá, y que refleja el inmenso potencial de las redes sociales de pacientes, si bien en este caso todo podría deberse a un supuesto engaño o, como mínimo, a una hipótesis que no cuenta con el aval de la comunidad científica.

Más de 500 grupos en Facebook de pacientes con esclerosis múltiple han originado un debate en el país norteamericano sobre la presunta necesidad de financiar con dinero público investigaciones y tratamientos fundamentados en las tesis del doctor Paolo Zamboni, de la Universidad de Ferrara (Italia).

Este médico cree que la esclerosis múltiple, una enfermedad para la que no existe cura, se debe a una afección en las venas, y ha propuesto que ensanchar estos vasos vasculares, en una intervención conocida como venoplastia, podría ser una terapia útil. El problema es que la comunidad científica considera que la esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune que nada tiene que ver con los procesos que describe Zamboni.

Los médicos, en contra

Casi nadie ha prestado atención a las teorías de Zamboni, excepto en Canadá, donde las redes sociales han llevado el asunto al primer plano del debate público: "Y eso a pesar del hecho de que ninguno de los médicos clínicos o investigadores del país, y ni siquiera la Sociedad de Esclerosis Múltiple de Canadá -la organización de apoyo a pacientes más grande de la nación- ha abogado por ello", comentan en 'Nature' el doctor Roger Chafe, de la Universidad Memorial de Newfoundland (Canadá), y varios colegas de su mismo país.

"Lo ocurrido en Canadá, y en otras partes, no obedece más que a un cambio imparable en el rol de los pacientes, que se están transformando en e-pacientes. Son personas que, con un buen conocimiento y uso de las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC) -no necesariamente profesional-, utilizan la red para buscar información, otros pacientes y, en definitiva, cualquier recurso que les pueda ser útiles a ellos o a sus familiares", comenta el investigador Manuel Armayones, del Instituto Interdisciplinario de Internet (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

El potencial de las herramientas de la web 2.0 ha quedado de manifiesto, esta vez sin polémicas, en la investigación que acaba de presentarse sobre los efectos del litio en pacientes de ELA. Los datos fueron recabados a partir de las experiencias manifestadas por los pacientes en la red social 'PatientsLikeMe', con sede en Cambridge (Massachusetts), lo que ha permitido contar de forma sencilla con la experiencia de 149 voluntarios y confirmar la escasa utilidad del litio, que ya se había sugerido en anteriores estudios con un número menor de paciente.

Acelerar el descubrimiento

Esta clase de investigaciones plantea un problema metodológico: los pacientes saben qué terapia están siguiendo, al contrario que en un ensayo clínico al uso. Por lo tanto, los datos de las redes sociales no pueden sustituir a las investigaciones tradicionales, pero sí complementarlas y "acelerar el descubrimiento clínico", según concluyen los autores del estudio.

Además de analizar estadísticamente los datos compartidos en redes sociales, como ha sido este caso, la web 2.0 también ha mostrado su capacidad para "concentrar de manera más rápida y más fácil una comunidad de pacientes que participen en ensayos clínicos", relata el doctor Miguel Ángel Mayer, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y director del Departamento de Web Médica Acreditada del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB).

"Lo que creo es que esto no debe chocar con la forma habitual de hacer ensayos: debe haber comités de ética que garanticen el proceso y los pacientes deben estar claramente informados de qué es lo que se está haciendo. Si para poder incluir a estos pacientes resultan beneficiosas las redes sociales, bienvenidas sean, pero hay que seguir los pasos adecuados de cualquier ensayo", concluye Mayer.